Ser Madre

Ser Madre

enero 24, 2021

Ojalá la tarde haya fluido un poco, que tu cabeza te haya dado chance de ser y estar un momento, y sentir que la claridad y la paz no son enemigos tuyos de ahora en más. Ojalá hayas podido hablar o llorar con Argelis y acercarte nuevamente a él o dar los primeros pasos en un nuevo camino entre los dos. Haya sido lo que haya sido y ojalá no haya sido peor, me quedé con pendiente.

Hoy te escuché en un lugar muy parecido a donde yo me encontraba hace unos cortos años. Entre la hormona que está cambiando por segundo y en ráfagas que ni un tsunami aguanta (es lo peor), las expectativas de lo que "debe ser" el parto, la maternidad, la lactancia, las emociones y la relación madre-hija (o la falta de ellas), sumado al cansancio, el miedo y una realidad nueva y totalmente diferente a la que se vivía hace solo unos días antes, no es para menos que nos volvamos un poquito (o un mucho) locas.
Te oigo y me oigo, y si una cosa te quiero dejar en todo este proceso que apenas arranca para ti y que te quiero decir, es que no estás sola ni eres la única que ha pasado por cosas "diferentes" dentro de la maternidad. Hay un millón de maneras de vivir la vida, y la maternidad también. Todas tenemos un camino que recorrer y todas tenemos que encontrar ese camino propio - atropellado o color de rosa o en construcción constante o liso como autopista alemana - cada una tiene que vivirlo a su manera. 
Quiero decirte lo que en mi momento quizá hubiera querido oír, que creo que tú también hoy necesitas oír. Lo hago con ganas de ayudar y apoyar, ojalá no te parezca presuntuoso de mi parte. Algunas ya las hablamos hoy, pero quiero que las leas, que las tengas para que vuelvas a ellas cuando las necesites, para esos momentos cuando no quieres hablar con nadie y quieras disfrutar de la nube negra para luego salir de ella (trust me, it happens). Digo estas cosas no porque me crea gurú de la maternidad, ni piense que tengo todas las respuestas, pero a veces pienso que somos muy, muy exageradamente parecidas tú y yo, y no quiero que sufras tanto como a veces sufrí yo al principio de mi camino. 
El que hayas tenido la cesárea no te hace menos mujer, ni antinatural, ni débil ni fracasada. No fue tu plan, obvio, no es el de nadie (o bueno, pocas) pero pasa y si quieres, hay que guardarle luto a la labor de parto tan natural que hubiéramos querido tener y que ahora no es nuestro. Lo lloraste cuando supiste, si necesitas, llóralo más. Se vale. Duele, da en la madre sentir que no podemos estar al 100% para estar con nuestro bebé, pero pasará más pronto de lo que crees y estarás otra vez como si nada.
Nuestros cuerpos están hechos para un chingo de cosas e idealizamos una labor grande que pensamos que se "tiene" que hacer con ese cuerpo, pero los días, semanas y meses que vienen son la labor más grande y más importante, no cómo salió Emilia de tu vientre. Confía en que fue por algo y fue lo mejor. La cicatriz sanará y te quedará de recuerdo de un parto diferente pero también muy tuyo. Hoy lo ves quizá con cierto odio o recriminación. Un por qué que nunca quisiste tener. Pronto te aseguro que lo verás como una raya más al tigre y una lucha que supiste ganar. 

El que te cueste trabajo amamantar, que no se de a la primera, que duela, que te frustre, no te hace menos mujer ni mala madre. Es un proceso. Es nuevo para ti y es nuevo para Emilia. Las dos están aprendiendo y aunque uno jura que la naturaleza es sabia y hará que todo fluya perfecto con algo tan natural y necesario (leemos tratados completos del tema, nos asesoramos de "expertas", le pedimos a la diosa de la luna que nos mande chingos de leche), pues a veces no es tan fácil ni tan inmediato pero con un poco de esfuerzo (que nadie te dice que a veces se necesita), se da. Y si en una de esas no se da, tampoco pasa nada.
Ningún niño muere de hambre donde hay comida. Emilia aprenderá y crecerá y amará lo que tú le des, sea tu leche o fórmula. Encontrarás la forma y Emilia también. Confía nuevamente en tu cuerpo, en Emilia, pero dense chance de buscar la forma que les acomode a las dos. Busca un espacio que te de paz, saca al resto del mundo del lugar y dense chance. Tienen tres días juntas de una vida entera. Breathe. 
El que te hayas peleado con Argelis y que la llegada a casa no haya sido cubierta de mariposas, rosas y música clásica de película no define tu matrimonio ni tu maternidad. No fue lo que te imaginabas y desconociste hasta de ti misma, pero pasa y se puede perdonar/ajustar/cambiar. Hay un mañana, sólo tienes que pasar y aceptar "hoy". Just for today. One day at a time. No hay de otra.
Habrá momentos negros cuando pienses cosas impensables tanto de tu esposo como de tu hija (y hasta de ti misma) y jurarás ser la peor persona del mundo. No lo eres. Nada, na-da, en esta vida es tan difícil (y tan valioso) como convertirse en madre, pero el proceso de convertirse en madre es justo eso, un proceso. No pasa de noche a mañana, ni en un día ni en tres. Emilia es una persona nueva y tú también. Ahora eres "mamá", no sólo Mine.
Life-changing is an understatement y como cualquier nueva persona, tarda tiempo esa identidad en encontrarse, afianzarse y entender el mundo nuevo en el que se encuentra. Ningún libro ni película ni amiga ni madre ni abuela te prepara para ser madre. Todas te contaremos lo nuestro, pero tienes que encontrar lo tuyo. Eso que se llama "vivir a flor de piel" empieza el día que nacen los hijos. Ser mamá requiere aprender una cantidad de cosas nuevas, asumir responsabilidades gigantescas, maravillosas pero abrumadoras a veces, y aceptar realidades nuevas, todo sobre la marcha y en el momento, no hay de otra. Hay que tener paciencia. 
Somos control freaks. Nos gusta saber a qué hora pasa todo y por qué, nos gusta decidir cuando pasa todo y ejercer ese poder. Lamento decirte que en esta parte de tu vida, eso se acabó. Hay que asumirlo y aceptarlo y seguir adelante. Ese sargento que llevamos dentro será muy útil en breve con otras cosas, pero para llegar a ese momento hay que soltar en este. Eso de soltar el control no nos gusta, ni siquiera lo sabemos hacer en un principio, creo, pero dejar fluir y observar con ojos nuevos a tu hija y a ti misma y al mundo que las rodea es lo único que hace que ser madre y tener un hijo haga sentido.
Habrá días cuando sientes que no entiendes nada y que no hay forma de encontrarle pies ni cabeza a una rutina, una estabilidad o algo que asemeje constancia para siquiera ir al baño en paz. Pero... habrá días (en breve serán la mayoría, te lo prometo) que juras que nunca debiste haberte esperado tantos años para ser madre porque eres una chingonería de mamá y se la pelan las demás. ;)
Sabrás exactamente a qué hora tiene que comer Emilia, cuando le viene bien dormir, cómo hacerle para que Argelis apoye a full y no lo sientas (ni se sienta) torpe (aunque todavía hay días que juro que tiene diez pulgares mi señor! ;)) Moverás todo sin pensarlo y con una fluidez y facilidad excepcional. Serás reina y señora de tu familia, todo fluirá como tú lo hayas orquestado, pero toma tiempo. Te prometo que sí sucederá.
Hallarás el camino, y pronto, muy pronto, se sentirá como algo que has hecho todos los días de tu vida antes y después de Emilia. Ten paciencia. Te lo he repetido y te lo seguiré repitiendo. Ten paciencia. Pero sobre todas las cosas, sé bondadosa contigo misma. Be kind to yourself. Date tiempo. Espacio para sentir y pensar. Se vale. Se vale todo, hasta lo malo.
Lo que está pasando hoy no define tu vida, ni tu identidad como madre, ni tu matrimonio ni tu hija. Es un proceso y hay que vivirlo. No se puede saltar, no se puede comprar el acordeón para pasar con 10 más rápido, ni nadie más lo puede vivir por ti. Suficiente tenemos las mujeres recién paridas, cortadas, adoloridas, hormonizadas y con expectativas altas (si no irreales) con lo que ya se vive al hacerse madre, como para encima de eso darnos en la torre solitas con flagelaciones y recriminaciones del deber ser. Es más fácil dicho que hecho pero trata.
Cada día, en cada momento, trata de pensar en ti un poquito, en ser buena contigo misma, en quizá no exigirte tanto, en tenerte paciencia, en dejar que bajen los hombros y que entre la respiración. Sí se puede, se vale y lo necesitas. 
Habrá tropiezos y aciertos, pero es tu camino y es valiosísimo y único. You're a mom now. You'll be a great mom, I know it. Sólo date chance de aprender a hacerlo, de vivirlo.
Tienes que dejarte ser vulnerable otra vez (nos cuesta un huevo, lo sé) pero bien valdrá la pena desarmarte un poco para volverte a armar más fuerte, más confiada, más segura de lo que quieres y eres capaz. Nada es tan grande y tan importante como ser madre, pero nadie dijo que era fácil. Te dejo un abrazo enorme y mis máximos deseos para que los días y noches que vienen para ti, Argelis y Emilia fluyan.
Ténganse todos paciencia, les prometo que las aguas se calmarán pronto, que todo parecerá una memoria distante más pronto de lo que quisieran y cuando menos pienses, ya van a estar afianzadísimos los tres, unidos como una amorosa familia que tiene todo para luchar y ganar. 

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